Mar 19, 2018 por Roberto Zablah

Las vacaciones no significan descontrol en la alimentación. Ahora bien, se ha tener en cuenta una serie de factores y de cambios para lograr que la nutrición de los más pequeños en esta época siga siendo la adecuada.

 Durante estas fechas, el calor provoca que tengamos menos ganas de comer o que nos apetezcan comidas ligeras y frescas. Los niños no están excluidos de ello.
Piscina, juegos, deporte, actividades al aire libre… Los niños se someten en estas fechas a un importante desgaste que conviene tener en cuenta en una época marcada por el calor y en la que evitar la deshidratación debe ser una de las principales preocupaciones de los padres.A pesar de la relajación de normas y de los inevitables cambios de horario, la dieta ha de seguir la organización y mantener cinco comidas al día. Tres principales: desayuno, comida y cena; y otras dos más ligeras a media mañana y a media tarde.Con ello conseguiremos evitar que picoteen entre horas y abusen de comida rápida, refrescos, golosinas o helados, que puede permitirse de manera ocasional.

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